Hola forasteros, coged un taburete y sentaros, estaréis cansados de tanto andar. Serviros la bebida que más os plazca antes de que empiece porque no volveré ha repetiros lo que os tengo que decir.

Bien, acabáis de llegar al mundo fantástico de Einarem y por vuestras miradas de niña asustada diría que no conocéis ni siquiera como habéis conseguido llegar. Bueno dejad que os sitúe: estamos en la cuarta era desde el nacimiento de este mágico mundo (la era de las autonomías) los reinos del bien y del mal están fragmentados y son débiles pues las causas que los mantenían unidos flaquearon a medida que el tiempo pasaba, la tolerancia decrecía y el poder aumentaba asta tal de declararse estados independientes y lideres fuerte los mantienen defendidos entre sus vecinos.

El mundo todavía prefiere buscar las espadas a buscar las palabras adecuadas. El honor, la religión y el rencor son todavía grandes motivaciones para hacer “grandes gestas” en el nombre de cualquiera, ya sean plebeyos, comerciantes, soldados, sabios y nobles. La mentalidad de las sociedades pueden variar enormemente, los hombres son todavía feudales o imperialistas, los elfos del bosque, más mentalizados y místicos, tienen algo más de democracia en sus cabezas y poseen un senado y como mediador un rey de los mas sabios y longevos; o el ejemplo de las gran mayoría de los reinos del mal, que su liderazgo se vasa en cortar la cabeza al que tiene el poder y después de cortársela al que quiere tu poder JAJA.

¡Posadero! ¡Mi jarra está vacía!

Ahora atended, pues los consejos que os voy a dar os mantendrán lejos de vuestras tumbas.

Decid las palabras adecuadas y de forma adecuada a las personas adecuadas porque si no ¡A la tumba!

Conoced bien lo que podéis hacer pero más importante conoced bien lo que ¡No! podéis hacer porque si no ¡A la tumba!

Y la última y más importante.

Una buena estrategia y una buena imaginación abren más puertas que cualquier llave y vence combates mejor que cualquier arma.

Porque si no usas la cabeza ¡A la tumba!

Einarem

Xeco Khein